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Una de las cosas imprescindibles con las que tienen que hacerse los papás cuando un bebé está en camino es con la cuna. Es importante que el bebé tenga un lugar seguro y confortable para dormir. Las hay de muchos tipos, y lo más importante es velar por la seguridad del bebé: que los barrotes no estén muy separados, que los laterales tengan una altura suficiente para que el bebé no se caiga, etcétera. A partir de ahí, podemos jugar con los diseños y las formas más divertidas para conseguir la cuna. Discretas, originales y, sobre todo, prácticas ya que al ser transparentes puedes vigilar a tu bebé en todo momento mientras duerme. Las hay de dos estilos diferentes: con los clásicos barrotes, o con paredes totalmente transparentes. Vienen equipadas con ruedas y te combinarán con cualquier estilo de decoración que tengas en la habitación. También hay cunas que se convierten en camas, las llamadas cunas evolutivas para colchón de 60 x 120, o de 80 x 130. Están fabricadas en madera lacada con uno o dos laterales de metacrilato, además, cuentan con cajones debajo para guardar toda la ropita de cama de tu hijo, o bien cunas gemelares con otra cama nido muy práctica cuando tienes otro hijo. Éstas cuestan 850 la primera y 1.750 euros la de los gemelos. Lo cierto es que las cunitas de los hospitales, prácticamente, todas son transparentes para poder vigilar al bebé. Yo cuando tuve a mi hija recuerdo que pensé que era una gran idea porque aunque yo estuviera tumbada en la cama descansando, podía ver a mi hija en todo momento sin tener que incorporarme. |